viernes, 13 de agosto de 2010

A pesar de los dioses

Powerful new images have emerged of India in the last decade or so, mostly by its success in information technology and offshore call centres, the growing reach of Bollywood abroad –popularised in part by the increasing wealth and visibility of Indian communities in the US, the UK and elsewhere – and by India’s much analysed nucelar weapons programme, which was first openly declared in 1998. In the same way that viewing India through a purely religious lens often distorts one’s view of the country – and can lead to a misreading of what is hapenning – these new images can also mislead. India’s economy is changing rapidly by previous standards. But the nature and scope of the changes are sometimes exaggerated. Indians themselves have got a habit of counting their chickens before they are hatched. In recent years it has become commonplace in India to talk of the country as being on the verge of superpower status.

In Spite of The Gods: The Strange Rise of Modern India es el título del último libro que ha llegado a mis manos, regalado por uno de los pocos amigos indios que he hecho en los diez meses que llevo ya en este país único.

Escrito hace ya 4 años, es aún hoy de actualidad y pega un repaso a la sociedad, economía, política y religión de la India con un montón de anécdotas. Muy recomendable para alguien que quiera entender (o empezar a entender) como funciona este país.

Su autor fue durante 4 años director del Financial Times para el sur de Asia y paso después un año investigando el pais natal de su mujer para escribir este libro en el que toca, entre muchos otros, algunos temas y personajes de los que ya se hablado aquí:
Además, Quiso el destino que antes, durante (poco) y después de nuestra odisea en Leh, estuviera yo leyendo el capitulo titulado los largos tentáculos del estado indio, que empieza  con una cita de un antiguo (año 300 AC aprox.) texto indio sobre política:

Just as it is impossible to know when a swimming fish is drinking water, so it is impossible to find out when a government servant is stealing money.

jueves, 12 de agosto de 2010

Iker goes to the news

Ni la visita del príncipe Felipe, ni las operaciones de rescate en la montaña, ni mi presencia en las pool partys, ni mis amistades bollwidienses. Al final, ha sido mi labia comercial a la hora de vender a las empresas españolas la que me ha llevado a salir en prensa:


martes, 10 de agosto de 2010

Inundaciones en Leh

Lo que prometía ser uno de los mejores viajes del año se quedó en una semana de incertidumbre, angustia y tensión. Sólo durante un día pudimos disfrutar de una de las regiones más espectaculares del mundo; por sus paisajes y por su gente.

lunes, 19 de julio de 2010

Otra de Bollywood

Sé que no os he hablado del monzón, ni del mundial, ni ni de casi nada en los últimos tiempos, pero gracias a la desidia de nuestro casero, seguimos sin internet en casa...

Mientras tanto, os dejo con otra de Bollywood en toda su grandeza. Que la disfrutéis.

miércoles, 23 de junio de 2010

Mi primera experiencia Bolliwood

No, aún no he salido en una superproducción junto a Amitabh. Sólo he ido al cine a ver una peli de bollywood; la primera desde que vivo en India. Fue en Delhi, hace un par de semanas. La Marieta y yo nos metimos en la sala VIP, pagando eso sí y nos apoltronamos en unos butacones enormes donde nos sirvieron un cafelito como a auténticos marqueses.

Lo gracia de la peli está en que la protagonista, mexicana de origen uruguayo, habla casi toda la peli en Spanish y el resto trancurre entre inglés y hindi (20% apróx.). Como todas las pelis de Bollywood, Kites está dirigida a todos los públicos, lo que al final supone que el guión no puede ser muy complicado. Así pues, ese 20% en hindi no nos impide en absoluto entender el sentido de la película.

Eso sí, aunque el contenido dejara qué desar y la historia fuera manida, los efectos especiales no tienen nada que envidiar a Hollywood. Os dejo el trailer.



Por cierto, las malas lenguas de las señoronas hindúes dicen de esta actriz que ha venido a india a romper algún feliz matrimonio hindi. El que no se consuela, es porque no quiere...

Rafting en el Ganges

El pasado finde estuvimos en Risikesh, una ciudad sagrada en el norte de la India, donde los indios jóvenes van... a hacer rafting en el más sagrado de los ríos.


El viaje fue una odisea. Gracias a las lluvias torrenciales del monzón ya sobre nosotros (prometo dedicarles el post que se merecen); mi vuelo a Delhi salió con 4 horas de retraso. Si a eso le añadimos 8 horas de coche hasta Rishikesh, se entiende que llegaramos allí a las 8 de la mañana, justo a tiempo para desayunar en el hotel y preparnos para el río.


Antes del rafting, nos tocó el esperable traqueteo de una vieja camioneta por pistas de tierra, hacinados los seis en la parte trasera, junto a cuatro indios que tarareaban el estribillo de Kites, la última producción de Bollywood.


Tras casi 1h de viaje, llegamos a un recodo del río donde un montón de turistas (indios) esperaban junto a sus barcas. Para nosotros no iba a ser tan fácil; nuestro guía quería meternos a nosotros seis y a los cuatro indios en una barca para 8 personas.

sábado, 1 de mayo de 2010

Una semana en el paraiso

May in Ayemenem is a hot, brooding month. The days are long and humid. The river shrinks and black crows gorge on bright mangoes in still, dustgreen trees. Red bananas ripen. Jackfruits burst. Dissolute bluebottles hum vacuously in the fruity air. Then they stun themselves against clear windowpanes and die, fatly baffled in the sun.

Mayo en Ayemenem es un mes caluroso y melancólico. Los días son largos y húmedos. El río parece encogerse y los negros cuervos se atiborran de riquísimos mangos en los apacibles árboles. Las bananas rojas maduran. Las yacas se abren. Los moscardones disolutos zumban vagamente en el aire afrutado. Acaban estampandose frente a ventanales transparentes y mueren, perplejos, al sol.

Arundhati Roy, El Dios de las pequeñas cosas


Aprovecho la visita de mis padres y los "tíos" para visitar Kerala, un estado al suroeste de India. A este remanso de paz, los indios lo conocen como "God's own land"; la tierra propia de Dios. 

Los sucesivos gobiernos comunistas (Kerala fue el primer estado comunista democrático del mundo), el turismo y las ingentes remesas que llegan desde Dubai y Singapur, han hecho de Kerala uno de los estados más limpios, cuidados y agradables de India.

A ello hay que unir su encanto natural, que incluye desde playas tropicales a frondosas selvas regadas por caprichosos canales naturales.

En Fort Cochi vemos pescar con las famosas redes de pesca chinas (y después disfrutamos del fruto de la pesca)

Con todo eso, Kerala es el destino ideal para llevar a la familia. Empezamos la visita por la ciudad de Kochi. Allí paseamos por el puerto, comimos buen pescado y unos calamares y asistimos a un espectáculo de Kathakali, la danza tradicional del sur de la India.

Con los actores del Kathakali, después del espectáculo

Desde Kochi, al día siguiente vamos a los Backwaters, los famosos canales naturales del sur de la India, que forman una red fluvial de más de 800 km. 

 Nuestro "gondolero" ¿llevará algo debajo de la falda?

Muchos turistas suelen pasar una noche en las barcazas-hotel que navegan por estos canales, pero a mí dos o tres personas de confianza me desaconsejaron esa opción, así que nos limitamos a una excursión de día. Por la mañana nos adentramos en los canales más estrechos en una canoa y, en uno de ellos visitamos una plantación de especias. Por la tarde, navegamos junto a más gente en un barco más grande y paramos a comer en una cabaña donde nos sirven el arroz con especias...¡en hojas de platano!

En la canoa, con nuestra simpática guía

Al día siguiente visitamos la reserva natural de tigres de Periyar. No llegamos a ver ningún tigre, pero montamos en elefante y en jeep y disfrutamos de una chulisima excursión por una selva preciosa.

 Excursión a pie por la selva

Montando en elefante

Acabamos el viaje en Varkala, una ciudad sagrada del hinduismo, famosa por su playa, que reposa a los pies de un acantilado. Nos dimos un baño, visitamos un templo y comimos muy buen pescado.

La playa de Little Varkala

En conjunto, un viaje chulísimo, de lo más bonito que he visto en India. Acabo aquí esta breve reseña, a la espera de la crónica, más exhaustiva y divertida, del señor David.

No acabo sin informaros de que parece que todo está saliendo bien por aquí y espero estar pronto por allí.

Por otro lado, esta semana hemos podido ver a dos estupendas reporteras en Callejeros Viajeros en Delhi. Sin duda, ellas dos fueron lo mejor del reportaje.