El pasado finde estuvimos en Risikesh, una ciudad sagrada en el norte de la India, donde los indios jóvenes van... a hacer rafting en el más sagrado de los ríos.
El viaje fue una odisea. Gracias a las lluvias torrenciales del monzón ya sobre nosotros (prometo dedicarles el post que se merecen); mi vuelo a Delhi salió con 4 horas de retraso. Si a eso le añadimos 8 horas de coche hasta Rishikesh, se entiende que llegaramos allí a las 8 de la mañana, justo a tiempo para desayunar en el hotel y preparnos para el río.
Antes del rafting, nos tocó el esperable traqueteo de una vieja camioneta por pistas de tierra, hacinados los seis en la parte trasera, junto a cuatro indios que tarareaban el estribillo de Kites, la última producción de Bollywood.
Tras casi 1h de viaje, llegamos a un recodo del río donde un montón de turistas (indios) esperaban junto a sus barcas. Para nosotros no iba a ser tan fácil; nuestro guía quería meternos a nosotros seis y a los cuatro indios en una barca para 8 personas.