sábado, 9 de enero de 2010

La otra cara de Bombay

Tengo entre manos un libro sobre Bombay y no habla, como yo esperaba y su título presagiaba, de esa ciudad maravillosa y feliz - la Nueva York de Asia, en ironía de Mr. David - en la que el autor y yo vivimos. Por el contrario, se ajusta algo más a la realidad. El tipo vivió en Bombay hasta los 15 años, se fue a la susodicha Nueva York, vuelve a su ciudad 27 años despues y se encuentra esto:

India no es un país superpoblado. Su densidad de población es mucho menor que la de otros países que no consideramos superpoblados. En 1999, Bélgica tenía una población de 333 hab/km2, Holanda 385 e India 304. Singapur tiene 6,500 hab/km2, Berlín, la ciudad con mayor densidad de población de Europa, 2,900. Bombay tenía en 1.990 más de 15,000.
En todo momento del día, me averguenzo de gastar dinero y todo lo que voy gastando se convierte en múltiplos de ese billete de 50 rupias.  20 minutos después de darle el dinero a la madre me he gastado 6 veces ese billete en libros. La pizza que pido para cenar son 2 billetes. La renta que pago a final de mes, 200 billetes, y así sucesivamente. ¿Qué ha cambiado al darle 50 rupias? Para mí, ese billete no es nada, calderilla, menos que un billete de metro en NY. Aún no he aprendido a tomar en serio estos billetitos de colores. Sin embargo, probablemente suponen las ganancias de todo un día para la madre (No puedo pensar en ella como la mendiga). Quizá coja a sus niños y su recién adquirida fortuna y les compre un juguete [...], quizá se lo de a su hombre y este se lo gastará en un licor barato. Esa es la obscenidad de todo esto: nuestras vidas tienen dos sistemas monetarios totalmente distintos.
 Los indios no tiene el mismo sentido cívico que, digamos, los escandinavos. La frontera del espacio que mantienes limpio es aquello que es tuyo. Los pisos de mi edificio están impecables por dentro; los barren y friegan cada día o incluso dos veces al día. Los espacios públicos [...] están manchados de escupitajos de tabaco de mascar; el suelo lleno de basura, bolsas de plástico y excrementos animales y humanos. Es así en toda la ciudad, en los barrios pobres y en los ricos.

Y estas citas son de la introducción; después pasa a hablar de las revueltas del 92, que enfrentaron a hindúes y musulmanes; los bombardeos del 93, en los que los los musulmanes, ya organizados como mafia, se tomaron la revancha. A partir de ahí, se adentra en el inframundo de la mafia.

No sabía yo que hubiera mafia en Bombay y por lo visto, no me afecta. "Sólo" se dedican a extorsionar a los multimillonarios y a atacarse entre bandas rivales. Pregunto a mis compis indias de la ofi, y me dicen que el tema de las mafias tuvo su punto álgido a finales de los 90 y que ahora ya ha bajado. Sin embargo, no hace ni una semana que leo en el Times of India sobre 5 altos cargos de la policia de Mumbai que han sido arrestados...por pasar la nochevieja ¡en la fiesta que organziaba un capo de la mafia local!

2 comentarios:

  1. Rubén Mediavilla9 de enero de 2010, 19:58

    Que libro tan interesante y encima todo real, nada ficticio. Lo mejor de todo es que además de las impresiones del autor (que en cierto modo pueden ser subjetivas) hay cifras (y esas si que no engañan -vaya pasada la densidad de Bombay!-)
    Ya nos irás poniendo al día sobre lo que lees, que tiene muy buena pinta.
    1 abrazo!

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  2. Iker, me he tropezado con esto. Igual te interesa, que te veo lector (aunque lo mismo ya lo conoces) ;)
    -->Sonrisas de Bombay, de Jaume Sanllorente (Plataforma)

    Un abrazo!

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